La literatura castellana (siglos XIV y XV)

La literatura castellana a finales de la Edad Media

 

    La ingente obra que desarrolló Alfonso X estableció las líneas por donde, en los dos siglos siguientes, discurriría la lengua literaria en castellano, tanto en su organización interna como en los géneros en que se manifestaría. No obstante, el contacto con las nuevas corrientes culturales que surgieron en Europa a finales de la Edad Media, en especial las procedentes de Italia, hizo surgir nuevos modos literarios.

   La literatura didáctica continuó, aunque con ciertas variaciones: las fuentes árabes van cediendo la primacía a modelos de la tradición cristiana europea hasta desembocar en la hagiografía o en tratados apologéticos. Además, los libros de proverbios o refranes desaparecen en favor de exposiciones más desarrolladas, construidas muchas veces en forma de diálogo. En el siglo XIV, el máximo representante de este género (y el mayor continuador de Alfonso X) es Don Juan Manuel con el Libro de los Ejemplos del Conde Lucanor y de Patronio.

  De la prosa histórica, surgió una larga serie de relatos de hechos ficticios o legendarios, que constituyen la primera muestra de narración novelesca en castellano y que servirán de modelo a las futuras novelas de caballerías. Puede destacarse el Libro del caballero Zifar,  la Gran Conquista de Ultramar o Amadís de Gaula.

    El siglo XIV contempla la decadencia de los dos grandes géneros poéticos desarrollados en Castilla durante la centuria anterior. La  épica sólo se manifiesta en las Mocedades y en el Poema de Alfonso Onceno. A mediados de este siglo, parece iniciarse la composición de los romances: nacidos de las antiguas gestas épicas, celebran también hechos notables de la historia coetánea, asuntos novelescos o líricos. En dicha época, conservan aún el carácter juglaresco de transmisión oral.

  El ‘Mester de clerecía’ fue bastante cultivado en esta época, aunque sus contenidos varían respecto del anterior.  Las dos grandes muestras del género tienen personalidad, claramente diferenciada. Por un lado, se halla el Libro de Buen Amor, de Juan Ruiz Arcipreste de Hita, que es una obra complejísima de intención y de fuentes. Por otro, el Rimado de Palacio del Canciller Ayala (observador crítico de su tiempo, moralista y de espíritu religioso), que cierra con sus amargas diatribas y reflexiones el género de Gonzalo de Berceo y el de El libro de Alexandre.

   Clara relación con los poemas de ‘clerecía’ y con el espíritu didáctico-moral del siglo XIV ofrece un grupo de obras compuestas por judíos. Destacan en entre ellas los Proverbios morales del rabino don Sem Tob de Carrión y las primeras muestras de literatura aljamiada: las Coplas de Yoçef (escritas en caracteres hebreos) y el Poema de Yuçuf, que fue recogido en caracteres arábigos.

   A finales de esta centuria, el gallego-portugués va a dejar de ser la lengua de la poesía lírica, por lo que se empieza a usar el castellano para este género. Con este cambio de orientación en los poetas cultos, se produce el ascenso en estimación de la poesía lírica popular hasta entonces no fijada por escrito.

    En el siglo xv, la mayor parte de los tipos de literatura señalados previamente continúan siendo cultivados, con mayor o menor intensidad. La literatura didáctica cuenta con ejemplos tan relevantes como El Corbacho, de Alfonso Martínez de Toledo o el Diálogo de vita beata, del converso Juan de Lucena. Hay, además, numerosos tratados sobre la predestinación, la buena conducta cristiana, la defensa o ataque a las mujeres, etc.

  La prosa histórica se muestra en “crónicas de reinados”, pero también de personas notables. De ahí que, a veces, derive en relatos fantásticos como la Crónica sarracina de Pedro del Corral, o en biografías aventureras como el Victorial o Crónica de don Pero Niño, de Gutierrez Díez de Games, e incluso autobiografías como las Memorias de Doña. Leonor López de Córdoba. De otro tipo, más analíticas y relacionadas con los modelos de la Antigüedad clásica, son las Generaciones y semblanzas de Fernán Pérez de Guzmán y los Claros varones de Castilla de Fernando del Pulgar. Por su parte, la narrativa de ficción continúa con los relatos caballerescos e inaugura el género de la novela sentimental, en. la que destacan el Siervo libre de amor, de Juan Rodríguez del Padrón, y la Cárcel de Amor de Diego de San Pedro.

  En el siglo xv, la lengua literaria presenta grandes novedades. En primer lugar, la irrupción definitiva de la  nueva sensibilidad ‘humanista‘, vuelta hacia el mundo clásico (en especial el latino), pero inspirada directamente por  la literatura italiana a partir de Dante. Como en otros casos, ese nuevo espíritu empieza a entrar por traducciones: Don Enrique de Villena traduce Eneida de Virgilio y Juan de Mena escribe  Omero romançado.

   Sin embargo, el Humanismo es aún bastante superficial: se muestra, sobre todo, en referencias más o menos acertadas a héroes y mitos clásicos y en abundantes latinismos léxicos y de sintaxis. Quizá autores como Villena y, más tarde, Antonio de Nebrija sean quienes ofrezcan de forma más acabada esa nueva actitud intelectual en esta centuria. Otra novedad es la definitiva consagración del castellano como lengua de la poesía lírica. Al mismo tiempo, los poetas aparecen agrupados en “cancioneros”, de los cuales destaca  el Cancionero de Baena (1445).

   Por último, a finales del xv, aparece la literatura teatral, muy vinculada aún a temas religiosos y con elementos pastoriles, tal como se muestra en las obras de’ Gómez Manrique. No obstante el diálogo supremo de este período (puede calificarse de comedia humanística) es la Celestina, que fue escrita por el converso Fernando de Rojas

 

Bibliografía

Cano Aguilar, Rafael  (1988), El español a través de los tiempos, Madrid: Arco Libros.

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Acerca de Zoraida

Ha realizado el Grado en Lengua y Literatura española (UAB) y el Máster de estudios filológicos superiores (UVA). Además, cuenta con dos posgrados: "Experto en Humanidades Digitales" (UNED) y "Diseño y gestión de proyectos elearning" (UOC). En la actualidad, cursa el doctorado de Español: Lingüística, Literatura y Comunicación en la Universidad de Valladolid. Gran parte del contenido del blog es de autoría propia y, por tanto, los derechos de propiedad intelectual de su contenido y de sus imágenes están reservados exclusimavente a su creadora. Los diversos elementos que conforman las entradas solo se podrá compartir reconociendo sus derechos morales y sin obtener ningún tipo de beneficio económico por ello.
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4 respuestas a La literatura castellana (siglos XIV y XV)

  1. Fenrir dijo:

    Muy interesante. Precisamente estaba pensando recientemente en el catedrático Francisco Rico y sus clases de literatura medieval, eran magistrales, domina estos temas con una presteza impresionante. Veo que has estudiado en la UAB, no sé si seguirá por ahí todavía. Era un hombre curioso por muchos motivos. Y lo dicho, un texto excelente, al menos desde mi punto de vista de aficionado a estos temas.

    Le gusta a 1 persona

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