Melchor de la Serna: Heredero del erotismo de Ovidio

     

      Melchor de la Serna fue un escritor, traductor y predicador renacentista que se atrevió a buscar nuevos cauces de expresión y que enmascaró su controvertida y clandestina obra con diversos apodos “Padre La Serna”, “el fraile Benito”, “el Benito” y “el Vicentino”. No debe confundirse con su homónimo el canónigo de la catedral de Sevilla (autor del Coloquio espiritual) ni con Benito de la Serna, poeta y general sevillano. Existen pocos datos sobre su biografía. Nació en Valladolid, aunque se desconoce la fecha. Fue notario público, apostólico y de la Real Audiencia Abacial de dicha provincia (Labrador y Di Franco. 2009: 689).

      Entre 1565 y 1568, tomó el hábito en el monasterio de San Benito el Real de Valladolid y ejerció en él la docencia. En 1571, marchó al colegio de San Vicente de Salamanca a enseñar gramática latina y a estudiar teología. Durante su estancia en este, aproximadamente hasta 1595, escribió algunas de sus principales creaciones en verso, las cuales se caracterizan por poseer un tono desenfadado y por tratar temas eróticos. El agotamiento del petrarquismo y su interés por la faceta más oculta de la producción ovidiana hacen que tome como modelo al poeta latino.

    Mientras fray Luis de León traducía a Horacio, él trasladaba al español las obras amatorias de Ovidio. Las adaptaciones de ambos parecen haber alcanzado cierta popularidad entre los universitarios salmantinos, quienes las debieron difundir por las calles y las tabernas de forma conjunta a través de manuscritos (Labrador y Di Franco. 2009: 670). Alrededor de 1580, Melchor de la Serna realizó la primera traducción completa al castellano de los tres libros del Ars amandi. Esta, según Javier Blasco (2016: 19), es libre, creativa y bien lograda. El extraordinario conocimiento del latín que poseía el fraile le permite recoger, a través de octavas reales, detalles e ironías que no incorporan los traductores posteriores y captar la esencia de la obra ovidiana. Aunque respeta siempre el contenido original, añade rasgos castizos y humor y reduce las referencias cultas que considera redundantes.

      Pero fray Melchor no solo acercó al público los consejos del autor de las Metamorfosis sobre cómo conquistar a las mujeres, sino también las advertencias sobre cómo protegerse de los efectos de Eros. La lograda traducción de los dos libros de los Remedia amoris y de algunos fragmentos de sus Amores y del Epistulae (Heroidas) deberían haber encumbrado a Melchor de la Serna al Parnaso de los traductores hispanos. Además, tendría que estar en incluido en el canon aurisecular, pues aportó múltiples materiales de creación propia que ayudaron a la innovación de la literatura española y a la actualización de Ovidio, Catulo, Marcial y de los novellieri italianos (Blasco. 2016: 31) .

       En los manuscritos a través de los cuales podemos rastrear las creaciones atribuidas al fraile Benito, destacan diversos textos. Por un lado, el Jardín de Venus, constituido por una serie de sonetos (con alguna glosa en tercetos) que intentan conformar una especie de “arte de amor” de su tiempo. Este manifiesta, según Blasco (2016: 14),  el gusto del autor por los chistes y el cultivó de los temas que más atraían en el ámbito conventual y estudiantil de la España de las últimas décadas del siglo XVI.

       En la misma línea, se halla el libro Cómo han de ser amadas las mujeres, dividido en tres capítulos, donde se intenta instruir a los lectores en el arte de la seducción. Por otro, aparecen vinculadas al nombre de Melchor de la Serna algunas novelas breves, escritas en verso, que tratan con desenfado asuntos eróticos: El sueño de la viuda, La mujer del Gil, la Novela del Cordero y La novela de las madejas. Por sus páginas transcurren divertidos y originales triángulos amorosos, ingeniosos adúlteros y atrevidos diálogos íntimos, los cuales transgreden la moral y la tradición literaria imperante. Por ello, no ha de extrañar que tales obras no fueran llevadas a imprenta, que posean múltiples versiones y que se atribuyeran a otros autores ajenos al clero, planteando al hacerlo numerosos problemas de autoría.

     Tampoco podemos olvidarnos de la producción sacra del fraile. El Capítulo General de 1595 le encomendó la edición del Breviario (preparada con fray Alonso de Xuara y fray Juan de Pedrosa), que se presentó al Capítulo Privado de 1597. Un año después fue llevado a la imprenta. Se le atribuye, además, “Diferencias entre el ceremonial monástico y el romano” y algunos versos (incluidos en el manuscrito 2229 de la Biblioteca de Santa Cruz de Valladolid) en los que intenta captar con seriedad la dualidad “entre el espíritu y la materia” (Labrador y Di Franco, 2009: 690). 

     Si prestamos atención a los testimonios que nos han llegado de las producciones atribuidas a Melchor de la Serna, puede decirse que se han identificado sesenta y tres manuscritos dispersos en las bibliotecas europeas y americanas. Existe, como señalan Labrador y Di Franco (2009: 670), un conjunto de estos que, por la cantidad de obras que recopila, pueden considerarse como las fuentes principales: BN Florencia, 354; BNE, 3913, 3915 y 22.028; BPR, 961, 973; Rávena, 263;  y Corsini, 970.

     Resulta de especial relevancia conocer la rapidez con la que se difundieron algunas de sus obras por la geografía nacional y extranjera, demostrando con ello el interés que despertaron las creaciones festivas del fraile Benito. Muchas de ellas, como señala Blasco (25), llegaron a Italia a través de las copias manuscritas de Sommaia, pero otros testimonios nos muestran que, aunque los manuscritos en los Siglos de Oro no alcanzasen la misma difusión que los impresos, las copias para disfrute privado de la poesía permitieron una rápida divulgación por múltiples y dispersas localizaciones. Como indica Javier Blasco (2009: 16), por Roma circula muy pronto (1587) a través del ms. Corsini 970, en Ravena, hacia 1589 (ms. 263 de la Biblioteca Classense) y lo mismo ocurre en Valladolid con el manuscrito conservado en la Biblioteca de Palacio (II-961), o en Zaragoza (ms. 1628).

    Gracias a todo ello, Melchor de la Serna logra reavivar el interés por las obras amatorias de Ovidio y reintroducir la literatura erótica en la cultura hispana, donde ayudaría a romper con la ortodoxia vigente y a explorar nuevas formas de escritura.

 

Bibliografía

Adrienne Martín, «Fray Melchor de la Serna y la novela erótica en verso», Canente: revista literaria, 5-6 (2003), 163-182.

Ángel  Zorita, Ralph Di Franco y José Julián Labrador, Poesías del maestro León  de Fr. Melchor de la Serna y otros (S.XVI). Códice número 961 de la Biblioteca Real de Madrid, Cleveland, Cleveland State University, 1991.

Antonio Carreira, «Notas al Jardín de Venus», Criticón, 12 (1981), 107-122.

Jacobo Sanz Hermida «Ensoñación y transformismo: la parodia erótica en El sueño de la viuda de fray Melchor de la Serna», en Actas del III Congreso de la AISO, I, Toulouse, 1993, 513-523.

Javier Blasco, Arte de amor: Primera traducción al castellano del «Ars Amandi” de Ovidio, Valladolid, Agilice digital, 2016.

Javier Blasco, «En el nombre de Venus. Un arte de amar español del siglo XVI”, en Lasciva est nobis pagina… Erotismo y Literatura española en los Siglos de Oro,  J. Blasco (coord.), Vigo, Editorial Academia del Hispanismo, 2015, 143-176.

José Julián Labrador y Ralph Di Franco, «Melchor de la Serna, Fray» en Diccionario filológico de literatura española siglo XVI,  P. Jauralde Pou (dir.), 2009,  689-700.

Luis Montañés Fontenla, «La obra secreta de Fray Melchor de la Serna: Inventario de obras eróticas de Fr. M. de la Serna», Cuadernos de bibliofilia: revista trimestral del libro antiguo, 2 (1979), 33-45.

Ralph Di Franco y José Julián Labrador, «Adiós a Petrarca: textos eróticos de Fray Melchor de la Serna: antología»,  Canente: revista literaria, 5-6 (2003), 19-137.

VV.AA. La poesía erótica de Fray Melchor de la Serna (un clásico para un nuevo canon), J. I. Díez Fernández y A. L Martín (cords.), Universidad de Málaga, Analecta Malacitana, 2012.

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Acerca de Zoraida

Ha realizado el Grado en Lengua y Literatura española (UAB) y el Máster de estudios filológicos superiores (UVA). Además, cuenta con dos posgrados: "Experto en Humanidades Digitales" (UNED) y "Diseño y gestión de proyectos elearning" (UOC). En la actualidad, cursa el doctorado de Español: Lingüística, Literatura y Comunicación en la Universidad de Valladolid. Gran parte del contenido del blog es de autoría propia y, por tanto, los derechos de propiedad intelectual de su contenido y de sus imágenes están reservados exclusimavente a su creadora. Los diversos elementos que conforman las entradas solo se podrá compartir reconociendo sus derechos morales y sin obtener ningún tipo de beneficio económico por ello.
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