La historia del español: la Hispania prerromana

 La situación lingüística de la Hispania prerromana

El latín fue en la Península Ibérica una lengua trasplantada por obra de los conquistadores romanos. La latinización de Hispania, paralela a su romanización política y cultural, comienza en el 218 a.c. Poseemos un conocimiento bastante aproximado acerca de la primitiva población peninsular. A grandes rasgos, podemos afirmar que la Península presentaba dos zonas más o menos compactas a la llegada de los romanos: 

  • La zona ibérica: Poseía una cultura elevada que comprendía toda la franja del Sureste, desde Andalucía Oriental hasta Valencia y Cataluña.  Su origen está muy discutido así como también la lengua o variedad de lenguas de la misma familia que empleaban. 
  • La zona de tipo indoeuropeo: Se  extendía por el Centro y Noroéste de la Península y en ella habría que diferenciar una capa no-céltica (más primitiva, arrinconada hacia el Norte y Oeste de la Península) y otra posterior céltica, desarrollada en toda la zona central y occidental del Norte del Guadiana y, sobre todo, del Tajo. Los celtas del borde oriental de la Meseta, muy relacionados con la cultura ibérica, son los que recibieron la denominación de celtíberos.

  Con el primer grupo de pobladores indoeuropeos no célticos (1000 a.c.) podrían relacionarse los cántabros, astures, gallegos o lusitanos. Salvo nombres de lugar, nada sabemos de las lenguas de estos pueblos. Los otros grupos lingüísticos son mucho más variados; casi todos, de origen ignoto, y muchos de ellos sin ninguna muestra lingüística conocida. El más importante es el vasco, que  parece que era propio no sólo de los vascones sino también de otros pueblos más occidentales. Hoy ya no se admite que el vasco sea una lengua ibérica, pero sí son evidentes muchos rasgos comunes entre ambos grupos. Esto podría deberse a una base común primitiva a la que se añadieron elementos posteriores muy diferentes. Por otra parte, la presencia céltica fue también importante en la zona vasca, aunque  sólo en nombres de lugar o persona.

      Por úl timo, no hay que olvidar las colonias establecidas en las costas del Sur y en Levante. Las más antiguas son las fenicias, en general factorías comerciales; del mismo tipo lingüístico, aunque ya de carácter militar, son los enclaves púnicos o cartagineses.  Por último, las colonias griegas que se fueron estableciendo por diferentes ciudades. Unas y otras podían entremezclarse, aunque los griegos fueron los únicos en fundar poblaciones en la costa mediterránea más al Norte (Valencia y Cataluña).

La herencia de las lenguas prerromanas

         El conocimiento de la situación lingüística prelatina en la Península tiene para nosotros un interés relativo. Ninguna de estas lenguas, con excepción del vasco, sobrevivió al Imperio Romano, por lo que su influjo en la formación del castellano no puede ser más que indirecto. La imagen más extendida es que los romanos invasores (soldados, comerciantes, etc.) impusieron el latín a todos los hispanos. Tras una larga etapa de bilingüismo, suficiente para que penetraran en el habla latina triunfante al final muchos de esos rasgos primitivos (responsables de la ruptura del latín, de su evolución, y de la existencia de determinados procesos de cambio en el romance hispánico), nos hallamos  con el  llamando sustrato.

      En la larga implantación del latín hay que tener en cuenta la mayor o menor prontitud con que las distintas zonas se integran en el mundo romano; también es importante el tipo de latín que se difunde y  el nivel social y cultural de las poblaciones romanizadas. La latinización fue mucho más intensa en las provincias que tenían un grado alto o aceptable de cultura, mientras que sería sólo superficial en las más incultas. La pervivencia de los elementos prerromanos parece garantizada por el hecho de que los romanos realizaron la división administrativa de Hispanía, respetando las fronteras étnicas existentes. Es posible que así se transformaran las diferencias lingüísticas primitivas en las diferencias dialectales dentro del latín adquirido.

(Continuará en próximas entradas)

 

Bibliografía

Cano Aguilar, Rafael  (1988), El español a través de los tiempos, Madrid: Arco Libros.

 

 

 

 

Acerca de Zoraida

Ha realizado el Grado en Lengua y Literatura española (UAB) y el Máster de estudios filológicos superiores (UVA). Además, cuenta con dos posgrados: "Experto en Humanidades Digitales" (UNED) y "Diseño y gestión de proyectos elearning" (UOC). En la actualidad, cursa el doctorado de Español: Lingüística, Literatura y Comunicación en la Universidad de Valladolid. Gran parte del contenido del blog es de autoría propia y, por tanto, los derechos de propiedad intelectual de su contenido y de sus imágenes están reservados exclusimavente a su creadora. Los diversos elementos que conforman las entradas solo se podrá compartir reconociendo sus derechos morales y sin obtener ningún tipo de beneficio económico por ello.
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