El miedo en la ficción: “La paradoja del corazón”

 

   ¿Por qué desde pequeños  nos interesan las historias truculentas o de misterio? ¿Por qué pagamos por leer escenas que nos producen sufrimiento o grima? El miedo se ha utilizado sobremanera en el mundo de la literatura, con especial énfasis en las historias para niños. El empleo del terror a esta edad ha ido variando con el tiempo, aunque uno de sus mayores usos radica en su finalidad de adoctrinar o  amenazar. Muchos cuentos tradicionales, por ejemplo, incorporaban elementos escalofriantes o holocausticos con la intención de reprender contra actitudes como la codicia, la desobediencia, la envidia, el engaño o la negligencia.

    Hoy en día, siguen relatándose cuentos teñidos de elementos terroríficos. Sin embargo, tal como apunta Reynolds (2005), el final del siglo pasado trajo una transformación: el monstruo ya no representaba el “yo”, sino que se exteriorizaba en algún objeto o persona ajena. Siguiendo esa nueva línea, la exitosa colección Pesadillas incorporaba la finalización de sus historias con explicaciones lógicas y finales mundanos, a diferencia de obras anteriores, con finales que dejaban al lector intranquilo, angustiado e incierto. Se abandonaba, pues, ese concepto de “fantástico” que Tzvetan Todorov (1981) teorizó en su Introducción a la literatura fantástica: esa situación de incertidumbre donde el lector vacilaba entre la realidad y la irrealidad.

    A pesar de la presencia sempiterna del miedo, el género de terror en sí presenta mayor juventud que otros géneros. Su origen se remonta a la literatura gótica, cuando Horace Walpole publicó la novela El castillo de Otranto en 1764. Según Lovecraft (2010), su función primordial se produce a nivel emocional, buscando suscitar unos sentimientos inquietantes, por contraste a muchos otros géneros, que tienen un propósito de enseñanza social. Su lectura se antoja sumamente complicada, quizá la más complicada de todos los géneros literarios, puesto que implica una mayor concentración del lector y una fuerte imaginación con el fin de adentrarse en la atmósfera de la obra.

      En las últimas décadas se ha generado un mayor número de aficionados al género del terror, especialmente gracias al cine. Impelidos por los efectos especiales, el sonido o la imagen, películas como La noche de los muertos vivientes o El exorcista  han suscitado un aumento masivo de adeptos, hasta el punto que se hace imposible imaginar una cartelera sin una película de terror. O una librería sin una novela de terror, pues muchas de estas películas proceden de obras literarias. Si las personas desean alejarse del dolor físico y psicológico que el miedo engendra, ¿por qué lo persiguen en el mundo de la ficción? Esta ambivalencia, que  despierta más preguntas que respuestas, se denomina comúnmente como “la paradoja del corazón”.

     Noël Carroll  (2005) fue quien nombró esa ambivalencia y con quien más resonancia su teoría ha generado. Su libro La filosofía del terror o paradojas del corazón yace como punto de referencia para todos aquellos que busquen profundizar en el arte del terror[1], en la ficción. Este sirve para hacer que los humanos se sientan vivos. Se asemejaría a un recordatorio de lo afortunados que son. Si se focaliza en los motivos por los cuales el terror  agrada, uno básicamente se topa con motivos sensoriales y sentimentales. Tal como Lovecraft  (2010) afirmaba, el género precisa de esa herramienta emocional para gozarlo.

by: Cristià. S

Bibliografía citada

Carroll, N. (2005) Filosofía del terror o paradojas del corazón. Madrid: Machado Libros.

Lovecraft, H.P. (2010) El horror sobrenatural en literatura. Madrid: Valdemar.

Reynolds, K. (2005) Frightening Fiction: Beyond Horror. New Review of Children’s Literature and Librarianship, 11 (2): 151-161

Todorov, T. (1981) Introducción a la literatura fantástica. México: Premia editora de libros, s.a.

 


[1]El terror-arte, según Carroll (2005), resulta ser una forma variada del <<terror natural>>, con la presencia de monstruos como elemento distintivo, los cuales se consideran perturbaciones del orden natural. Estos monstruos deben presentar dos cualidades: impureza y amenaza.

Anuncios

Acerca de Zoraida

Ha realizado el Grado en Lengua y Literatura española (UAB) y el Máster de estudios filológicos superiores (UVA). Además, cuenta con dos posgrados: "Experto en Humanidades Digitales" (UNED) y "Diseño y gestión de proyectos elearning" (UOC). En la actualidad, cursa el doctorado de Español: Lingüística, Literatura y Comunicación en la Universidad de Valladolid. Gran parte del contenido del blog es de autoría propia y, por tanto, los derechos de propiedad intelectual de su contenido y de sus imágenes están reservados exclusimavente a su creadora. Los diversos elementos que conforman las entradas solo se podrá compartir reconociendo sus derechos morales y sin obtener ningún tipo de beneficio económico por ello.
Minientrada | Esta entrada fue publicada en Literatura española, Siglo XX (2) 1930-2015 y etiquetada , , , , , , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

3 respuestas a El miedo en la ficción: “La paradoja del corazón”

  1. KOBO73 dijo:

    ¡Interesantísimo! ¡Mil gracias!

    Le gusta a 1 persona

  2. Farida dijo:

    ¡Muy interesante! Gracias 🙂

    Le gusta a 1 persona

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s