¿Debemos “adaptar” los textos clásicos?

        EL CANON Y LAS ADAPTACIONES LITERARIAS

              Como afirmó el rey Salomón, en su libro Eclesiastés (1.9), “no hay nada nuevo bajo el sol”. La historia de la literatura, desde sus más remotos inicios, tiene como base la intertextualidad y como columna vertebral la reelaboración del discurso. No hay obra de la antigüedad o contemporánea que no haya tomado o modificado elementos de otra de manera parcial o íntegra.

            Los mitos griegos y latinos, las escrituras sagradas o los cuentos tradicionales no habrían llegado hasta nosotros, si no hubiesen sido traducidos y recreados en numerosas ocasiones y con intenciones muy diversas. Las adaptaciones de los clásicos de la literatura, realizadas por autores de distintas épocas y estilos, han permitido que estos sobrevivan al paso del tiempo al actualizar, con cada nueva reescritura, sus valores y sus símbolos. Victoria Sotomayor (2005: 235) afirma que esto ha sido posible gracias a que los textos canónicos poseen dos niveles de lectura o de interpretación:

  uno que responde al contexto en que fue escrito, donde se aprecian los valores    de su   lenguaje, género, estilo, forma, pensamiento, personajes, etc. y otro más general, que   trasciende esta concreción histórica y alcanza una dimensión universal, en el que  se puede apreciar el simbolismo de sus personajes y su mundo de ficción, los   componentes de la naturaleza humana que subyacen al argumento y, en fin,  aquellos valores intemporales que en cada circunstancia o   momento histórico hantenido una concreción diferente.

            Para llegar al primer nivel es necesario leer la obra original, pero para alcanzar el segundo basta con adentrarse en una buena adaptación. El romancero de El Quijote, de Federico Lafuente, tiene su raíz en una creación canónica y no por ello esta pierde su valor. Todo lo contrario, se enriquece al proponer lecturas distintas. La transformación del extenso libro cervantino en poesía mantiene la esencia de texto primitivo y lo hace más accesible al público no profesional, pues se reduce considerablemente su extensión y se suprimen los pasajes más complejos.

       Sin embargo, es importante tener en cuenta que existen diversos tipos de “transformaciones”, dependiendo de la intención (lúdica, educativa, divulgativa, integradora) que el autor persiga. Francisco Casquero (2001) divide estas en dos grandes grupos, las lecturas adaptadas y las lecturas específicas o graduadas.

            Las llamadas “lecturas adaptadas” toman como punto de partida títulos célebres de la historia de la literatura y los “aproximan” a un público determinado (niños, jóvenes, adultos no especializados en el mundo de las letras), que de otro modo no podría acceder a ellos. El papel del “adaptador” es fundamental para promover la difusión de los clásicos en la sociedad. Si el autor no es capaz de conservar en su reescritura el sentido y las cualidades de la obra original, difícilmente los lectores desearán acercarse en un futuro a esta o tendrán una buena imagen de ella.

            Dentro de esta subcategoría, estarían incluidas las clasificadas como “lectura fácil”]. Este tipo de creaciones, según Carme Mayol (2010), están dirigidas a personas discapacitadas, analfabetas, inmigrantes o ancianos, que (sin su existencia) no tendrían la posibilidad de disfrutar del patrimonio cultural y, como consecuencia de ello, estarían altamente expuestas a la exclusión social.

      Las lecturas “específicas o graduadas” son aquellas que han sido escritas especialmente para los estudiantes de idiomas. Su gramática, su léxico y su contenido son modulados según los diversos niveles de la lengua estándar actual. Sus objetivos principales son ofrecer el conocimiento lingüístico que el alumno requiere en un momento concreto de su aprendizaje y ayudar a la mejora de su compresión lectora.

           Simense (1987 citado por De Vega, 2013: 195) afirma que las lecturas adaptadas sirven de puente entre el material que se trabaja en el aula y el lenguaje auténtico que se encuentra fuera de ella. Además, comenta que estas creaciones son motivadoras[7] y muy enriquecedoras, ya que incluyen elementos adicionales a la lectura como “notas sobre el autor y el contexto, resúmenes sobre el argumento de los capítulos, reflexiones sobre la historia o trama” (De Vega, 2013: 196).

           Pero, a pesar de que las lecturas adaptadas fomentan la pervivencia de los clásicos, ayudan a divulgar la cultura entre todo tipo de públicos y mejoran las diversas competencias comunicativas, todavía existen muchos estudiosos que defienden la necesidad de realizar lecturas “auténticas”. King (2003 citado por Albaladejo, 2007:13) alega que no debería utilizarse en la enseñanza material literario “mutilado”, debido a que este posee unos objetivos de trabajo muy limitados y aporta al alumno “una impresión equivocada de la que en realidad debería dar”, pues elimina aspectos estilísticos y estructurales de la obra original.

          La opción más conveniente (en mi opinión) es combinar el uso de material original y simplificado con el objetivo de poder extraer de ambos los máximos beneficios didácticos. Teniendo siempre en cuenta el nivel de los aprendices y las competencias que se desean potenciar, pues solamente así los alumnos podrán avanzar más y mejor en las diversas destrezas comunicativas.

+ información sobre el tema en el siguiente link:

http://uvadoc.uva.es/handle/10324/16857

by: Zoraida Sánchez Mateos

Bibliografía

Acerca de Zoraida

Ha realizado el Grado en Lengua y Literatura española (UAB) y el Máster de estudios filológicos superiores (UVA). Además, cuenta con dos posgrados: "Experto en Humanidades Digitales" (UNED) y "Diseño y gestión de proyectos elearning" (UOC). En la actualidad, cursa el doctorado de Español: Lingüística, Literatura y Comunicación en la Universidad de Valladolid. Gran parte del contenido del blog es de autoría propia y, por tanto, los derechos de propiedad intelectual de su contenido y de sus imágenes están reservados exclusimavente a su creadora. Los diversos elementos que conforman las entradas solo se podrá compartir reconociendo sus derechos morales y sin obtener ningún tipo de beneficio económico por ello.
Minientrada | Esta entrada fue publicada en Literatura española, Literatura hispanoamericana y sefardí, Siglo XX (2) 1930-2015 y etiquetada , , , , , , , , , , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

2 respuestas a ¿Debemos “adaptar” los textos clásicos?

  1. Este trabajo me parece extraordinario, deseo felicitar a la autora por el contenido y la metodología empleada. Además, me interesan de sobremanera estos temas, así que después revisaré con más detalle el contenido de este sitio.

    Le gusta a 1 persona

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s