Redescubriendo a Manuel Machado (I)

                 Manuel-Machado-1914

“Gloria… ¡La que le deben!”: Aproximación a `Adelfos´ (I)

 

     Machado es un apellido que remite a dos grandes poetas de la historia de la literatura española, pero que desafortunadamente en la actualidad tan solo ensalza a uno de ellos. Mientras que Antonio es un autor canonizado (gracias a las incontables investigaciones y reediciones que sobre  este se han hecho), Manuel es un escritor casi  desconocido por parte  del público y  de la crítica actual.

      La intensa devoción mostrada  a  Don Antonio por los opositores al regimen franquista  tuvo grandes consecuencias para este y para su hermano (D’Ors, 2000). Por un lado, provoco la aparición de múltiples estudios y publicaciones sobre su obra y, por otro, hizo que aumentara el desinterés  académico y divulgativo hacia las composiciones del mayor de los Machado. Tan solo los estudios de Dámaso Alonso, Carballo Picazo o Gordon Brotherston sobre este último evitaron que las creaciones del autor de “Adelfoscayeran en el olvido[1].

         Sin embargo, hubo un tiempo en el que Antonio era “el otro” y Manuel era considerado el célebre de la familia por su relevancia dentro de la estética Modernista. Miguel de Unamuno afirma, en el prólogo de Alma (1907), que era “un poeta de antología, de florilegio, de guirnalda” (1958: 200). Manuel conoció de primera mano las nuevas tendencias gracias a sus viajes a París, a sus traducciones de Verlaine y a su amistad  con Rubén Darío  y Valle-Inclán.

        Además, colaboró en revistas literarias tan importantes en la época como Electra o Juventud y participó en numerosas tertulias sobre la bohemia.  Es en uno de esos viajes a la ciudad de las luces (entre marzo de 1899 y diciembre de 1900) cuando, en la soledad de un hotel, compuso los poemas que constituirían Alma. Este libro de versos representa “una curiosa mezcla de elementos. Ecos de Espronceda y Bécquer y del romanticismo más cerrado se entremezclan con las estéticas del parnasianismo y el simbolismo-decadencia franceses” (Cardwell, 1997: 6).

        Alma es una obra vanguardista donde se dan “variantes de estilos, temas, topos y experimentos prosódicos”, que más tarde se desarrollaran en la lírica española (Cardwell, 1997: 6). El título del poemario es bastante acertado, pues alma es la palabra clave de la época, ya que sirve  de engarce entre el ideal, la belleza y el arte (Sierra, 2000). Este es el motivo porque todos los críticos y artistas del momento escriben sobre el alma del poeta, de las cosas, de los seres y de la naturaleza [2]. Manuel confesó que en  “Alma iba su alma” , ya que en esta obra expresa la manera en la que ve el mundo y también a él mismo (Cenizo, 2003: 48).

      Los poemas de Alma  se divulgaron en la revista Vida Galante (1900) y fueron publicados conjuntamente en 1902, aunque  la versión definitiva de la obra es de 1924. El libro consta de 26 composiciones divididas en seis apartados. “Adelfos”, en la primera edición, figuraba dentro de la sección inicial denominada “secretos”, pero más tarde precedería a esta para servir de apertura al poemario. Tal posición no es casual, ya que  sus versos (al explicar  cómo se relaciona el yo poético con la vida, con el entorno y con el arte)  presentan al  resto de composiciones.

        El género del autorretrato, en los primeros años del siglo XX,  había sido puesto de moda gracias a que ciertas revistas innovadoras, como Alma española, querían dar a conocer qué había detrás de los poetas más importantes del momento. Manuel Machado como muchos de sus contemporáneos (Rubén Darío, Valle- Inclán o Alejandro Sawa)  se adscribió a la tendencia de construir una imagen  de sí mismo para el público.

       No obstante, “Adelfos” (compuesto en 1899) no se puede considerar un autorretrato en sentido estricto,  porque los rasgos de personalidad que se aluden en él “convienen más a un tipo que a un individuo: al tipo […] del abúlico[3] sensual, indefinible, indeciso, incrédulo, decadente, cansado.” (Sobejano, 1997: 3). Este retrato en primera persona ( donde no priman los elementos autobiográficos, sino los tipológicos) está dedicado a Miguel de Unamuno. El poeta bilbaíno, en el prólogo a la edición de Alma de 1907, afirma que el poema es una “maravillosa composición que en otro país andaría ya en labios de todos los jóvenes […] Sagrado poder el de la poesía […] ¡Cómo me resbalan hasta el cogollo del corazón estas estrofas!” (1958: 202):

Yo soy como las gentes que a mi tierra vinieron
—soy de la raza mora, vieja amiga del Sol—,
que todo lo ganaron y todo lo perdieron.
Tengo el alma de nardo del árabe español.

Mi voluntad se ha muerto una noche de luna
en que era muy hermoso no pensar ni querer…
Mi ideal es tenderme, sin ilusión ninguna…
De cuando en cuando, un beso y un nombre de mujer.

En mi alma, hermana de la tarde, no hay contornos…;
y la rosa simbólica de mi única pasión
es una flor que nace en tierras ignoradas
y que no tiene aroma, ni forma, ni color.

Besos ¡pero no darlos! Gloria…. ¡la que me deben!
¡Que todo como un aura se venga para mí!
¡Que las olas me traigan y las olas me lleven,
y que jamás me obliguen el camino a elegir!

¡Ambición! No la tengo. ¡Amor! No lo he sentido.
No ardí nunca en un fuego de fe ni gratitud.
Un vago afán de arte tuve… Ya lo he perdido.
Ni el vicio me seduce ni adoro la virtud.

De mi alta aristocracia dudar jamás se pudo.
No se ganan, se heredan, elegancia y blasón…
Pero el lema de casa, el mote del escudo,
es una nube vaga que eclipsa un vano sol.

Nada os pido. Ni os amo ni os odio. Con dejarme,
lo que hago por vosotros, hacer podéis por mí…
¡Que la vida se tome la pena de matarme,
ya que yo no me tomo la pena de vivir! …

Mi voluntad se ha muerto una noche de luna
en que era muy hermoso no pensar ni querer…
De cuando en cuando un beso, sin ilusión ninguna.
¡El beso generoso que no he de devolver!

 

[El artículo continuará en Redescubriendo a Manuel Machado (II)]


 

[1] El desinterés hacia la obra de Manuel Machado no afecta solo a su escaso número de lectores, sino también al  enorme desinterés de los investigadores. “Si se exceptúan la biografía de M. Pérez Ferrero, el  conocido ensayo de Dámaso Alonso, la introducción de A. Carballo Picazo a s edición Alma y Apolo y el libro de Brotherston, no ha aparecido ningún estudio crítico con rigor y pretensiones totalizadoras dedicado a la poesía de Manuel Machado” (D’ors, 2000: 13).

[2] El Alma representaba para los Modernistas un hermoso ideal, por ello no ha de extrañar que muchas obras celebres de la época tengan este título: El Alma encantadora de París de Gómez Carrilo, El domador de almas de Amado Nervo o Almas de violeta de Juan Ramón Jiménez.

[3]La abulia, según Ciriaco Morón, “es la incapacidad de poner en marcha las fuerzas fisiológicas capaces de convertir los deseos en actos. Los puros deseos no son voluntad” (1997: 71).

Acerca de Zoraida

Ha realizado el Grado en Lengua y Literatura española (UAB) y el Máster de estudios filológicos superiores (UVA). Además, cuenta con dos posgrados: "Experto en Humanidades Digitales" (UNED) y "Diseño y gestión de proyectos elearning" (UOC). En la actualidad, cursa el doctorado de Español: Lingüística, Literatura y Comunicación en la Universidad de Valladolid. Gran parte del contenido del blog es de autoría propia y, por tanto, los derechos de propiedad intelectual de su contenido y de sus imágenes están reservados exclusimavente a su creadora. Los diversos elementos que conforman las entradas solo se podrá compartir reconociendo sus derechos morales y sin obtener ningún tipo de beneficio económico por ello.
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6 respuestas a Redescubriendo a Manuel Machado (I)

  1. Carlos Bosi dijo:

    Que bien haces acercando la literatura a mortales como yo. Me había olvidado del sabor que deja en los interiores el buen hacer de la mente humana con las letras. Toca ponerse al día.

    Le gusta a 1 persona

    • Muchas gracias. Solo quería darle un pequeño y bien merecido homenaje a Manuel Machado. Creo que no me equivoco al decir que “Adelfos” es uno de los mejores poemas del Modernismo hispano. En la continuación del artículo, intentaré demostrarlo a través del análisis detallado de esta célebre composición. Un saludo.

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  2. Poli Impelli dijo:

    Simplemente… ¡Gracias! 🙂

    Le gusta a 1 persona

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